
Voy a celebrar el 1 de mayo de 2009 hablando de los autónomos, de los pequeños empresarios y empresarias autónomos para ser más exacta, de los independientes, de los que no tenemos un grupo detrás y que sólo contamos con nosotros mismos y un pequeño equipo de menos de diez personas.
De hecho, celebrar no sé si tengo algo que celebrar, siempre creí que el 1 de mayo,
el día del trabajador, era también nuestro día, pues a horas trabajadas no nos gana nadie, pero la experiencia vivida este último año me ha descolocado, no sé dónde estamos, la ley no nos considera trabajadores y estamos muy lejos de todos los grandes.
No es por echarme flores pero creo que somos los que más curramos, también creamos puestos de trabajo, y además del proyecto que cada uno de nosotros tenemos, la ley nos obliga a cuidar de la salud y estado de ánimo de todos y cada uno de los componentes de nuestro equipo, una especie de guardería.
Les pagamos la seguridad social para que puedan cobrar si están de baja o en paro y el día que se jubilen, nosotros también pagamos nuestros autónomos pero cuidado con caer enfermo o arruinarte, no tendrás donde caerte muerto.

Para más inri, el trabajador puede demandar al empresario, esto es un logro de los sindicatos, él no pierde nada, echa una caña de pescar y sabe que antes o después caerá un pez, intenta que sea un pez gordo pero si no fuera así, al menos será un pececito, la ley lo protege.
El empresario ante una demanda no puede hacer nada, está atado de pies y manos. La ley le permite ir a juicio, le permite tener un abogado que le defienda, es todo muy civilizado, le van a escuchar, el trabajador tendrá que demostrar que lo que dice es verdad, el empresario podrá demostrar que es falso y puede incluso ganar el juicio y esto es lo más gordo, no le servirá de nada haberlo ganado. No podrá pedirle al trabajador las costas del juicio, no podrá demandarle por falso testimonio, no se librará de la indemnización y el trabajador además cobrará el paro. Un parado más.

El autónomo mantiene una parte importante de la economía pero esta sociedad no sólo no se lo agradece sino que le castiga. Nos trata como a las multinacionales y éstas no nos dejan sitio y al final te das cuenta de que estás solo, olvidado y
en tierra de nadie.
La ContemporáneaEl blog de un autónomo