Foto: Choufi.
Nicolas Bourriaud y Jerome Sans fueron los responsables de poner en marcha este controvertido e hiperactivo escenario del arte parisino, un edificio construido para la exposición universal de 1937 y que desde el año 2002 se ha convertido en un espacio artístico a medio camino entre un almacén y una fábrica abandonada estilo Beirut. De entre los muchos rincones interesantes de este museo nos quedamos sin dudar con su recomendable librería, una de las mejores de París especializadas en arte contemporáneo.
Con un fondo basado en el equilibrio entre monografías de artistas contemporáneos consagrados y apuestas de futuro la librería del Palais de Tokyo se ha convertido en una visita obligada para los bibliófilos del arte que viajan a la capital francesa. Y nosotros, aunque seguimos en Barcelona, esta semana nos sentimos más cerca que nunca del Palais de Tokyo. Desde que las obras de calle Gravina, en la que está nuestra librería, nos ha encerrados entre vallas, socavones, escavadoras y montones de cemento nuestro escenario, al menos en el exterior recuerda un poco al del museo parisino.


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